Por Jaime Ponce Director de ROCKEANDO.COM, con fragmentos de Rolling Stone y The Guardian
Un día después del estreno de 13, el nuevo álbum de Black Sabbath, su emblemática voz, Ozzy Osbourne, usó su cuenta de Twitter para incentivar a los fans que corrieran y compraran su nuevo trabajo, motivandolos con la siguiente frase “Estamos cabeza a cabeza con Beady Eye. Por favor, anda y compra 13. ¡No dejes que Beady Eye gane!”, ante la literal "la batalla" que libró en las listas inglesas, con el otro lanzamiento de la temporada, la segunda entrega de la banda de Liam Gallagher.
Días después vemos reflejado el resultado de un medio de comunicación tan sólido como Twitter, el trabajo de una de las más importantes bandas del heavy metal ha logrado el primer puesto en su país y la demanda de por lo menos 130 mil copias, convirtiéndose así en su primer número uno en 43 años, luego del fundamental Paranoid (1970).
Días después vemos reflejado el resultado de un medio de comunicación tan sólido como Twitter, el trabajo de una de las más importantes bandas del heavy metal ha logrado el primer puesto en su país y la demanda de por lo menos 130 mil copias, convirtiéndose así en su primer número uno en 43 años, luego del fundamental Paranoid (1970).
Además, este nuevo triunfo establece la mayor distancia entre dos número uno de un mismo artista, superando la marca de Bob Dylan y los 38 años que separaron las cimas de New morning (1970) y Together through life (2009). En EE.UU., la agrupación consiguió el primer número uno de su historia en el ranking Billboard.
Pero todos los sabemos, más allá de los números, el sólido rendimiento comercial del álbum y los aplausos unánimes de la crítica, este fenómeno revisa la vida, obra historia y carrera de una institución que como BLACK SABBATH, en las últimas tres décadas, y sobre todo en los 80 y los 90, naufragó entre la intrascendencia, discos irregulares, el tránsito de miembros (como los vocalistas Ian Gillan, de Deep Purple, o el olvidable Tony Martin), las batallas legales y el apego hacia la intermitente presencia de un Osbourne a medio camino entre el desgaste vocal y su ascenso como figura de reality shows, también influyen en este resultado.
“Este disco hace justicia con una marca conocida por todos” , señaló en días pasados la famosa revista Rolling Stone, mientras que el prestigioso diario inglés The Guardian poseciona la victoria de Osbourne, el guitarrista Tony Iommi y el bajista Geezer Butler con una perspectiva más amplia afirmando que: “A diferencia de las bravuconadas que lanzan otras leyendas reformadas, como cuando dicen que su álbum de retorno es ‘el mejor de nuestras carreras’, Ozzy ha sido más realista y ha querido cerrar el círculo de Sabbath en el camino correcto y no en ese desastre que fue Never say die!, de 1978, el trabajo que significó su expulsión”. Para la prensa especializada, la clave está en el reconocido productor Rick Rubin y en canciones que los músicos trabajaron, en distintos lapsos, durante una década.
Casi como una respuesta a ese presente glorioso, los hombres de War pigs o Iron Man entre otras, disfrutan de una rápida demanda de coleccionestas por su nuevo álbum y la exitosa venta de entradas para su próxima gira en américa latína que incluye Colombia y próxima a iniciarse el 4 de octubre, en el estadio Monumental de Santiago de Chile.
Pero todos los sabemos, más allá de los números, el sólido rendimiento comercial del álbum y los aplausos unánimes de la crítica, este fenómeno revisa la vida, obra historia y carrera de una institución que como BLACK SABBATH, en las últimas tres décadas, y sobre todo en los 80 y los 90, naufragó entre la intrascendencia, discos irregulares, el tránsito de miembros (como los vocalistas Ian Gillan, de Deep Purple, o el olvidable Tony Martin), las batallas legales y el apego hacia la intermitente presencia de un Osbourne a medio camino entre el desgaste vocal y su ascenso como figura de reality shows, también influyen en este resultado.
“Este disco hace justicia con una marca conocida por todos” , señaló en días pasados la famosa revista Rolling Stone, mientras que el prestigioso diario inglés The Guardian poseciona la victoria de Osbourne, el guitarrista Tony Iommi y el bajista Geezer Butler con una perspectiva más amplia afirmando que: “A diferencia de las bravuconadas que lanzan otras leyendas reformadas, como cuando dicen que su álbum de retorno es ‘el mejor de nuestras carreras’, Ozzy ha sido más realista y ha querido cerrar el círculo de Sabbath en el camino correcto y no en ese desastre que fue Never say die!, de 1978, el trabajo que significó su expulsión”. Para la prensa especializada, la clave está en el reconocido productor Rick Rubin y en canciones que los músicos trabajaron, en distintos lapsos, durante una década.
Casi como una respuesta a ese presente glorioso, los hombres de War pigs o Iron Man entre otras, disfrutan de una rápida demanda de coleccionestas por su nuevo álbum y la exitosa venta de entradas para su próxima gira en américa latína que incluye Colombia y próxima a iniciarse el 4 de octubre, en el estadio Monumental de Santiago de Chile.
Recuerden que Black Sabbath viene con Megadeth como parte del concierto.
Les invito a visitar su página oficial en internet en:

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